Lombó agradece el “sobreesfuerzo” de este personal el curso pasado y destaca el aumento de las horas de coordinación

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Los más de trescientos coordinadores COVID de los centros educativos de Cantabria han participado esta tarde en una sesión formativa en la que se abordado el ‘Manual para la Coordinación COVID’, en el que se establece el funcionamiento del denominado ‘corredor educativo’ para la gestión de la incidencia del COVID en el ámbito educativo en relación a los casos sospechosos, la identificación de contactos estrechos y el establecimiento de cuarentenas, entre otros aspectos.

El documento, elaborado conjuntamente por la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y la Consejería de Educación, adecúa a la Comunidad Autónoma la última versión de la Guía de actuación ante la aparición de casos de COVID-19 en centros educativos, aprobado por la Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta y la Comisión de Salud Pública, y cuya última actualización es del pasado 7 de septiembre.

La consejera de Educación y Formación Profesional, Marina Lombó, quien se ha dirigido a los coordinadores al inicio de la sesión formativa, ha agradecido el “sobreesfuerzo” realizado durante todo el curso pasado, y se ha mostrado convencida de que este curso todos ellos mantendrán “idéntico compromiso” para garantizar, de nuevo, espacios educativos “lo más seguros posibles”.

En este punto, ha destacado que la Consejería, “conocedora del trabajo que están realizando”, ha ampliado para este curso las horas de Coordinación COVID. Así, en los centros de Secundaria serán de seis horas cuando se superen los 550 alumnos y de cuatro en los centros con un número inferior. Los centros de Educación Infantil y Primaria con hasta 18 unidades tienen asignadas tres horas y cuatro los que tengan más unidades.

En su opinión, el ‘corredor educativo’ fue “una de las claves del éxito” del curso pasado, ya que permitió, ha sostenido, una gestión “ágil” de la incidencia del COVID en el ámbito educativo. En este punto, ha agradecido la “implicación máxima” del personal de la Dirección de Salud Pública de la Consejería de Sanidad, los coordinadores COVID y el alumnado y sus familias y de todo el personal docente y no docente de los centros. “Fue un trabajo que, como este curso, implicó a centenares de personas y el resultado fue un éxito colectivo de toda la comunidad educativa”, ha dicho.

Ahora, y a pesar de que con el avance de la vacunación se espera que la incidencia “baje”, los coordinadores seguirán siendo “un elemento esencial” en el corredor. Además, con la flexibilización de las extraescolares y complementarias tendrán que contar también con la información que les faciliten los responsables COVID de éstas, ya que el rastreo se ha de efectuar de todo el periodo de permanencia del alumnado y el personal en colegios e institutos.

La vacunación, principal novedad

Respecto al curso pasado, la principal novedad es que el alumnado y el personal vacunado con pauta completa está exento de la cuarentena, siempre y cuando hayan pasado siete o catorce días de la última dosis (en función de si han sido vacunados con Pzifer o Moderna y Janssen, respectivamente). Tampoco tendrán que realizar cuarentena quienes hayan tenido una infección por COVID confirmada mediante una prueba diagnóstica en los 180 días anteriores al último contacto con el caso confirmado.

Sin embargo, hay una excepción. Cuando un alumno no pueda utilizar mascarilla o pertenezca a un grupo con alumnos exentos de su uso (educación especial e infantil, por ejemplo) habrá de permanecer en su domicilio hasta conocer el resultado de la segunda prueba.

Todos los contactos estrechos, vacunados o no, se someterán a dos pruebas diagnósticas.

Ante la aparición de un positivo que genere contactos estrechos en el centro educativo, el coordinador COVID de centro remitirá a la Consejería de Educación todos los datos de los contactos identificados. De acuerdo con los datos de Salud Pública, se comunicará al centro quiénes están exentos de cuarentena.

Por lo demás, el denominado ‘corredor educativo’ funciona de manera idéntica al curso pasado: cuando un alumno o un docente presente síntomas en el centro educativo, se le colocará una mascarilla quirúrgica, se le llevará a un aula separada habilitada al efecto y, en el caso de los menores, se avisará a su familia para su recogida.

El coordinador COVID de centro informará de esta circunstancia al coordinador COVID intermedio -un profesional de la Consejería de Educación- quien, inmediatamente, solicitará la realización de una prueba PCR al equipo de vigilancia epidemiológica. Si el resultado es positivo, el coordinador de centro identificará a los contactos estrechos. Remitirá esa información y será, de nuevo, la Consejería de Educación, en colaboración con Salud Pública, quien comunique al centro quiénes han de realizar cuarentena y quienes están exentos.

Igual que el curso pasado, un positivo en un aula conformada como grupo de convivencia estable implicará cuarentena para toda el aula, a excepción del personal vacunado o el alumnado o personal que haya pasado la infección en los últimos 180 días.