Unas 1.600 personas han participado en los actos de celebración, que se prolongarán a lo largo del año
presidente

Unas 1.600 personas se han dado cita esta tarde en el colegio Ángeles Custodios para celebrar el centenario de la llegada de la congregación a Santander. El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, y el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, han asistido a la inauguración de los actos conmemorativos, que proseguirán a lo largo del año, departiendo con profesores, alumnos y familiares. Acompañados por la directora del centro, Gema González, y por la madre superiora, María Jesús Hernando, han recorrido las instalaciones del colegio donde se exponen en paneles gráficos la historia del centro y de la congregación, fundada por la religiosa Rafaela Ibarra. También han visitado algunas de sus aulas y laboratorios.

El evento central de la conmemoración ha sido una misa presidida por el obispo de Santander, Vicente Jiménez, a la que ha seguido una recepción a los asistentes. Previamente ha habido un encuentro con los padres de los alumnos de Educación Infantil y Primaria.

El colegio Ángeles Custodios es un centro concertado que cuenta con 517 alumnos de Infantil, Primaria, ESO y ciclos formativos de grado medio de Gestión Administrativa, Farmacia y Parafarmacia, Peluquería y Cosmética capilar, Peluquería, Laboratorio de Imagen y Cuidados Auxiliares de Enfermería. Dispone de comedor y transporte escolar, así como apertura previa y una residencia para estudiantes internas con 76 plazas. Su directora es Gema González.

100 años de historia

La llegada a Santander de la congregación de religiosas en 1914 tuvo lugar gracias a la intermediación de la familia Pombo. De la calle Numancia se trasladaron en 1956 a la calle Reina Victoria, logrando ese mismo año la consideración de colegio de Interés Social. Fue Escuela Hogar desde 1967 con niñas de la Junta Provincial de Protección de Menores y de la Diputación Provincial de Santander. A partir de 1985 se asentó definitivamente en la calle León Felipe, en unas modernas instalaciones compartidas por el colegio y la comunidad religiosa.