El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) ha respaldado la decisión de la Consejería de Educación de retirar el concierto a un centro que sólo admitía alumnos varones, el colegio ‘Torrevelo’, y no otorgárselo a otro, el colegio ‘Peñalabra’, que escolariza exclusivamente a alumnas.  Ambos centros pertenecen al grupo Fomento de Centros de Enseñanza, vinculado al Opus Dei

La Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria denegó, el 3 de mayo del año pasado, el concierto a los colegios ‘Torrevelo’ y ‘Peñalabra’ por dos motivos fundamentales: no existir necesidades de escolarización en la zona y no reunir los requisitos establecidos en los artículos 116.1 y 84.2 y 3 de la LOE, relativos a la admisión de alumnos en centros sostenidos con fondos públicos y a la no discriminación por razón de sexo. El 28 de mayo, la asociación de padres de alumnos de ambos centros presentó un recurso contra esta resolución, que ahora ha sido desestimado por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

El Ministerio Fiscal determina que la selección de alumnos no es potestad de la dirección del colegio y que si pretende obtener subvención de fondos públicos, debe atenerse a las directivas fijadas por la autoridad administrativa (Consejería de Educación). La Sala se remite a anteriores sentencias para reiterar que “el titular de un centro concertado no tiene un derecho constitucionalmente reconocido, como reiteradamente se sostiene en la demanda, a la admisión de alumnos”. A continuación concluye que “ni la LODE ni la LOCE reconocen a los titulares de los centros concertados el derecho a establecer en ellos un sistema de enseñanza diferenciada”, aludiendo a la separación educativa de niños y niñas.

En otro apartado, afirma el TSJC  que “la obligación impuesta a los poderes públicos de ayudar a los centros docentes, no debe entenderse como una obligación absoluta, pues la Constitución Española remite al legislador la fijación de los requisitos precisos”. En su argumentación, el tribunal añade que el principio de gratuidad de la enseñanza obligatoria no implica que “todos los centros, y en particular los privados, sean gratuitos”.

Por otra parte, en la misma resolución se afirma que “la denegación de un concierto no afecta al derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa o moral que se halle de acuerdo con sus convicciones”, y recuerda la sentencia del Tribunal Supremo de 18 de septiembre de 2001.

Con estos argumentos, el TSJC falla que la decisión que tomó la Consejería de Educación respecto a los centros concertados ‘Torrevelo’ y ‘Peñalabra’ fue correcta y no arbitraria, ni tampoco vulnera el principio constitucional de igualdad, como sostenían los padres de alumnos que se sentían discriminados por no tener subvención pública.