Profesora durante la charla de la Pizarra digital interactiva

El uso de las TIC ha pasado de ser una actividad puntual complementaria a ser herramienta habitual de trabajo escolar.

En la era digital se están dando cambios en todos lo sectores, incluido el de la Educación, indica Lara Romero, de la sección de profesores innovadores del proyecto Educared, quien ha señalado que por primera vez “estamos educando a nativos digitales” y por tanto a los profesores se les exige ser “competentes digitales”.

Para ello, destaca Romero, no se trata de resolver un problema técnico, ya que el manejo de estas nuevas tecnologías es sencillo, sino que se trata de realizar un cambio metodológico.

En el caso de la pizarra digital, nos encontramos ante un sistema tecnológico integrado cuyos componentes son elementos que ya conocemos: un ordenador, una pantalla y un proyector. Además, estamos ante un auxiliar multimedia conectado a la mayor biblioteca del mundo.

La pizarra digital permite interactuar y compartir así como trabajar con diferentes formatos, factor este último que facilita el  proceso de aprendizaje ya que , según el cono del aprendizaje de  Edgar Dale, se aprende el 10% de lo que leemos, el 20% de lo que oímos, el 30% de lo que vemos, el 50% de lo que oímos y vemos, el 70% de lo que decimos y el 90% de lo que decimos y hacemos, por lo que si aprovechamos todas sus posibilidades se puede involucrar mucho más al alumnado.

Entre las ventajas de la pizarra digital está el de poder optimizar el tiempo, ya que por ejemplo no hay que borrar y se guarda todo lo escrito, se pueden proyectar materiales diferentes, proporciona más movilidad al profesorado, existen actividades que se pueden auto-corregir solas, fomenta el trabajo cooperativo y emplea una tecnología integradora que no da problemas.

Entre las desventajas nos encontramos con que el sistema se encuentra con sombras al tratarse de un proyector y el que todavía estamos en la etapa inicial por lo que se necesita un periodo previo de formación.

Actualmente en el mercado existen diferentes tipos de pizarras: táctiles, de video infrarrojos y ultrasonido (más utilizadas en la Universidad al ser portátiles) y electromagnéticas. Todas ellas presentan dos entornos de trabajo, el ordenador y la pizarra.

Unas de las claves, en opinión de Romero, es cómo se usan en Educación Infantil, porque si se consigue integrarlas en el aula en esta etapa, luego será mucho más fácil aprovecharlas al máximo.

Así durante la Educación Infantil se puede trabajar con estas pizarras la grafomotricidad, los conceptos espaciales, la identificación de sonidos, el desarrollo de la memoria visual, la capacidad de lógica o la construcción de palabras mediante sílabas, entre otras actividades.