Este misionero americano en África ha trabajado con niños de la calle en el centro lasaliano de Abidjan (Costa de Marfil), donde fue director, y en Butare (Ruanda). 

20141031SanJuanBautista

Desde hace 11 años pertenece a la Comunidad de Hermanos de la Salle de Kisaro. Muy cerquita de allí dirige, ya por 8º año consecutivo, la Escuela De la Salle Kirenge, en el pueblecito del mismo nombre, al norte de Ruanda. El Hno. Aniceto es el alma, el corazón y la cabeza de esta "escuelita de las montañas", como él mismo dice, que está presentando en estos momentos a los niños de primaria a las pruebas nacionales, pruebas, que en los últimos años, lo han consolidado como el centro con las mejores calificaciones del país. El Hno. Aniceto ha conseguido que toda la comunidad educativa, sobre todo alumnos y familias, vea la escuela como su hogar, la sienta como su casa, la quiera como algo suyo, y la respete porque es el gran medio que Dios les brinda para la promoción y el desarrollo de su entorno.

Ha sido un viaje relámpago, antes de partir para Méjico, pero atendió a nuestra invitación “muy gustosamente”, como él hace todas las cosas. Y nos consta que ha sido un gran esfuerzo por su parte, aunque él no lo reconozca.

Los alumnos de Secundaria han tenido la oportunidad de escuchar el relato amable de un hombre cercano, que sabe compartir y llegar al corazón de las personas, este lasaliano de sentimiento, enamorado de los pobres, que rebosa y contagia humanidad y bondad. También quiso acercarse a las aulas de Infantil y Primaria para hablar con los niños y niñas que lo escuchaban embobados.

El Hermano Aniceto es una persona que está atenta a las llamadas que Dios le hace desde y a través de los más pobres de entre los pobres. Es un hermano de comunidad, siempre ve el lado positivo de las cosas, siempre ve un rayo de optimismo en el horizonte, siempre contempla una segunda oportunidad, siempre actúa desde el corazón. Su serenidad y sinceridad, su transparencia y honestidad, su coherencia son cualidades muy desarrolladas en su persona. Así mismo, queremos destacar su gran labor como acompañante de alumnos y familias o como formador de maestros, recordatorio inevitable de la labor de San Juan Bautista de la Salle con los primeros maestros allá por el año 1680.

Él ha sido capaz de encontrar amigos, organizaciones y ONGs en Alemania, Francia, España, Italia, Méjico y un sinfín de países, para el beneficio de los más pobres.

Nos sentimos muy orgullosos por su visita y sus atenciones; su presencia es motivo de alegría y esperanza para todos aquellos que nos sentimos parte de la familia De La Salle.

Gracias de corazón, Hermano. “Amakuru!” y que Dios te bendiga.

 

Enlace a la web del CC San Juan Bautista a través del directorio de Educantabria