El instituto  ha involucrado a toda la comunidad educativa y los alumnos estudian la población migratoria desde los prismas que ofrecen diferentes asignaturas
OKies PIELAGOS
En el IES de Valle de Piélagos, en Renedo, el alumnado inmigrante representa al 7% de la población escolar, una cifra tras la que se esconden muy dispares historias personales, unas amables, otras desagradables, que sitúan a un escolar extranjero ante un confortable lazo de amistad con el compañero integracionista o, al contrario, ante un perturbador estado de enemistad con quien no consigue desprenderse de sus prejuicios raciales. Consciente de ello, la dirección ha puesto en marcha una iniciativa pionera a través de la cual pretende «abrir la mente» a los jóvenes, implicándoles y haciéndoles abordar la inmigración de manera más profunda, creando incluso nuevas amistades fuera del país.
El proyecto, perteneciente al programa de ayudas europeas 'Comenius', está dirigido a los 380 alumnos que actualmente estudian en la ESO, implica a toda la comunidad educativa del instituto porque se aborda desde muy diferentes asignaturas -historia, matemáticas, idiomas...- y es bilateral, dado que incluye tareas comunes que se coordinan con otro instituto, el Luigi Einaudi de Verona (Italia).
  
Las raíces
 
La primera tarea encargada a los alumnos de Piélagos y de Verona ha sido la de profundizar en sus propias raíces para saber si en su familia existe algún antecedente migratorio con el fin de entender mejor los porqués de esta realidad social. El siguiente paso, en el que los escolares se encuentran trabajando, es analizar desde diferentes asignaturas los movimientos poblacionales de la región.
 
A través del proyecto, los estudiantes «consiguen entender que las matemáticas sirven para crear gráficas de población o que los idiomas son imprescindibles si quieren comunicarse», apunta la coordinadora de la iniciativa y a su vez jefa de estudios, Maite Arzoz. Estos detallados estudios no se quedan sólo dentro de las aulas ya que luego se cuelgan en una plataforma on-line a través de la cual, ambos institutos intercambian conocimientos y establecen vínculos personales. «Utilizamos también software como Skype, Facebook o aplicaciones a las que los propios alumnos han recurrido por sí mismos como Whatsapp para comunicarnos», sostiene Arzoz. Como colofón final al programa y en recompensa al esfuerzo, unos 20 alumnos -con posibilidad de ampliar el cupo a 40- viajarán unos días a Verona. «Serán los que mejor resultados ofrezcan, ya que lo que pretendemos es premiar el esfuerzo», concluye la jefa de estudios.