Ángel Manuel Cea, nieto del poeta, visitó a los escolares de este centro para hablarles del autor ya fallecido y leerles uno de los pocos relatos que dejó escritos y que nunca publicó.
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El miércoles fue, junto con otros quince escritores de la región, objeto del homenaje que la Sociedad Cántabra de Escritores realizó en La Vidriera de Camargo, con motivo del Día de las Letras, pero el martes, los  alumnos de Educación Infantil y Primaria de este colegio le ofrecieron un tributo más informal y muy emotivo. Llevan un mes estudiando a este autor, conociendo su biografía, aprendiendo sus poemas…. y, como colofón a todas estas actividades, este día, recibieron una visita muy especial, «la de su nieto favorito», el también escritor Ángel Manuel Cea,  que llegó al colegio para contarles el lado más familiar del poeta y leerles «en exclusiva» un cuento inédito de su abuelo: "Las fuentes de Nelín".

Recibido con aplausos, los niños tenían preparada una inteligente batería de preguntas sobre el poeta y sobre él mismo, que formularon con tanta seguridad que parecían periodistas durante una rueda de prensa. Así conocieron que el autor de "Mis cosas, mis versos", "Llamaradas", "Soledades", "Alas", "Latidos" e "Inquietudes", era un hombre muy familiar, que tenía una gran devoción por sus nietos, fundamentalmente por Ángel, al que siempre invitaba a helados en Capri, que le gustaba pescar y, sobre todo, que tenía un gran amor por su tierra. Algo que queda patente en su obra, con una marcada temática regional y costumbrista. Los pequeños no dudaron en honrarle y mostrar sus dotes de rapsodas y recitaron varios de los poemas de su abuelo con grandes dotes artísticas.

Tras el coloquio se proyectó un reportaje audiovisual que han elaborado en este colegio sobre el Día de las Letras y su ya poeta favorito y se mostraron otros trabajos elaborados sobre el autor. El vídeo y el proyecto de aula han recibido dos de los premios de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte convocados con motivo del Día de las Letras.

Como broche final, todos los niños, sus profesores y su director Juan José Merino, entonaron el cumpleaños feliz y soplaron las velas, con un cien, de una tarta. Todo en recuerdo de Isabelino.