La consejera de Sanidad anuncia que el Centro de Atención a la Infancia y a la Adolescencia de Laredo será referencia en la Comunidad Autónoma para abordar en una fase "temprana" este tipo de violencia familiar

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Cantabria contará con un centro para prevenir y atender los casos de violencia filio-parental con el objetivo de abordar "el problema a tiempo" y ofrecer una "alternativa día a día para ayudar en la difícil tarea de ser padres de un menor con conductas antisociales".

Así lo ha anunciado esta mañana la vicepresidenta yconsejera de Sanidad y Servicios Sociales, María José Sáenz de Buruaga, quien ha explicado que será el Centro de Atención ala Infancia y Adolescencia (CAIA) de Laredo el lugar de referencia para toda la Comunidad Autónoma.

Este centro, hasta ahora "infrautilizado" según la vicepresidenta, pasará a atender las demandas de toda Cantabria, tanto para menores del ámbito de reforma que tengan que cumplir una medida judicial, como a los menores y familias para atender estos casos específicos "en sus fases más tempranas".

De hecho, la prevención y el tratamiento temprano y específico de la violencia son las claves de actuación del nuevo modelo de intervención de Cantabria para atender la problemática de la violencia intrafamiliar.

Este programa ha sido presentado esta mañana por la propia consejera y el profesor de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido, que en colaboración con los equipos de la Subdirección de Infancia, Adolescencia y Familia del Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS), han redactado esta una nueva herramienta de trabajo para los profesionales de la región, que recoge tambiénla experiencia de las familias que han vivido estas situaciones.

La vicepresidenta ha indicado que se trata de un "modelo pionero" de intervención puesto a disposición de la sociedad de Cantabria que trata de "prevenir y atajar un problema social que va "en aumento en los últimos años" tal y como se desprende de la evolución de los datos.

Asimismo, el nuevo modelo trata de reforzar la coordinación entre los profesionales implicados, impulsar la intervención diferenciada y temprana, a través del nuevo centro de día, y la formación específica de nuestro personal.

Sáenz de Buruaga ha subrayado que en Cantabria existen "excelentes profesionales que les pueden ayudar" y ha pedido a las familias que "no sientan vergüenza ni temor de acercarse a contarnos su situación, ni esperen a las incidencias muy graves para recabar nuestra ayuda. Porque es muy importante afrontar el problema cuanto antes", ha recomendado.

Crecimiento de la violencia filio-parental

Según el estudio, en 2009 se dictaminaron 23 medidas judiciales por violencia filio-parental y en 2012 esta cifra se elevó a 31. Durante el Durante el primer trimestre de 2013 el número de casos asciende a 6, es decir, el 12,2% del total de las medidas impuestas a menores por el Juzgado.

En el año 2011, el 20,7% de los expedientes de protección incoados tenían como factor fundamental de desprotección la conflictividad familiar y la incapacidad parental de control de la conducta del menor. Y, dentro de estos casos, un 27,3% eran menores abusivos y violentos en el medio familiar susceptibles del actual programa. Estos porcentajes se elevaban durante el pasado año hasta el 30,3% y 29,4% respectivamente; situándose en el año en curso, hasta la fecha actual, en un 38% las incoaciones por grave conflicto familiar y en un 23,8% de ellas, los menores susceptibles de este programa.

En cuanto al perfil de las familias, este tipo de casos aparece tanto en familias desestructuradas como en otras que no sufren problemas sociales, pero cuyos progenitores se muestran incapaces de hacer frente y reconducir la difícil problemática de sus hijos.

Los hijos que maltratan a sus padres tienen entre 14 y 19 años con una edad media de 16,5 años. Este comportamiento que, en buena parte de los casos lleva aparejado un delito de violencia doméstica, tanto física como psíquica, predomina entre los chicos, con un 80% de los casos.

Durante el estudio se observó además que los menores que presentan el denominado "síndrome del emperador", que constituye una de las causas de este tipo de violencia y que describe a un menor que piensa que en su casa no hay más ley que la suya y que todos están a su servicio, muestran características como el egocentrismo, narcisismo, falta de empatía e impulsividad.

Pero las causas más frecuentes de la violencia filio-parental se encuentran en algún tipo de trastorno conductual, como la hiperactividad, el trastorno negativista- desafiante o el trastorno disocial, no pudiendo, no obstante, sostener que sea algo correlativo, porque violencia intrafamiliar no es igual a trastorno de la conducta.