Llega el momento de celebrar la Navidad de nuevo. Son unas fiestas diferentes, en un año especial y complicado, pero depende de todos nosotros que estas celebraciones sigan siendo mágicas y llenas de buenos deseos. Hoy, más que nunca, la Navidad debe vivirse con ILUSIÓN Y ESPERANZA… y así es como lo ha celebrado la comunidad educativa del CEIP Cabo Mayor.

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Este año los carteros reales llegaron a nuestro colegio por videoconferencia, ellos - modernos y activos en cuestiones tecnológicas- también han tenido que adoptar las medidas de prevención y seguridad que impone esta pandemia. Al igual que el resto de actividades que se han celebrado en el centro, una programación que ha combinado ilusión, diversión y ganas de compartir con mascarillas, gel hidroalcohólico y grupos burbuja. ¡Es lo que toca!... lo sabemos, lo aceptamos y damos lo mejor de nosotros mismos en el contexto que nos toca vivir.

También se ha celebrado el tradicional concurso de postales navideñas, que en su tercera edición los trabajos se han difundido a través de los grupos de Whatsap de las familias y de las redes sociales del AMPA del centro. Ya en las aulas, los estudiantes han visto películas de temática navideña y han disfrutado de unos talleres muy especiales, en los que los niños y niñas han creado sus propias decoraciones navideñas. El último día de clase tuvieron un almuerzo muy especial, en el que celebraron todos juntos, desde las pequeñas burbujas de sus aulas, las campanadas de fin de año. Cambiamos las uvas por gusanitos como medida de seguridad, sirviendo este ejercicio de ensayo adelantado a la gran noche del 31 de diciembre. Todos y todas vinieron a clase vestidos para la ocasión, porque esta celebración se retransmitió de una manera muy especial.

“En el CEIP Cabo Mayor hemos celebrado la Navidad con la ilusión que los chicos y chicas que vienen al centro se merecen. Por su esfuerzo incalculable de los últimos meses. La hemos celebrado de otra manera, pero poniendo lo mejor de todos nosotros para que no se pierda la magia de estas fechas tan entrañables. Porque este año hemos aprendido que se pueden hacer las cosas de una manera diferente sin por ello hacerlas peor. Esto nos ha hecho ser más creativos, que siempre es bueno. La única pena que nos queda es no haber podido compartir todas las actividades entre grupos… pero esperamos que el año que viene podamos cumplir este deseo”, comenta la directora del centro.