Durante la semana del 14 al 18 de octubre se ha desarrollado en el IES L. Torres Quevedo el Proyecto ALAS, con el alumnado del Bachillerato de Artes Escénicas, una inmersión en un Laboratorio escénico que aborda de una manera integradora y global la danza, la música y la expresión corporal aplicada a la interpretación.

 El proyecto ALAS arte en las aulas llega al IES Torres Quevedo

Todo comenzó hace una año, cuando Cristina Samaniego, actriz, investigadora escénica, docente y directora de Espacio Espiral de Santander ofreció, junto con otras dos docentes de los Conservatorios Superiores de música y danza de Bilbao y de Gijón respectivamente, Eva Guerrero y Ana Serna, este Laboratorio de Teatro Total a sendos institutos de las tres ciudades, para posteriormente presentarlo a la Fundación Santander Creativa, quien ha seleccionado el proyecto dentro del apartado Santander-Bilbao-Gijón Tan cerca 2019. Junto con otros institutos de Bilbao y de Gijón, el alumnado de Escénicas del Torres Quevedo se ha sumergido durante tres horas diarias, a lo largo de la semana, en un trabajo actoral que excede el tiempo ordinario de una clase convencional y que les ha permitido profundizar en el trabajo actoral, tanto en la preparación física del cuerpo y de la voz, como en las técnicas teatrales más contemporáneas, la creación coral conjunta en diferentes lenguas, la composición de partituras de acción física o las coreografías corales.

Cuarenta y cinco alumnas y alumnos de 1º y 2º de Bachillerato de Artes Escénicas del Torres Quevedo han podido disfrutar y formarse durante esa semana en una experiencia de Teatro Total. La danza, el canto, la acción, la palabra, la energía y la emoción se dieron la mano para proporcionar a los estudiantes una experiencia real de trabajo escénico, que pudieron mostrar – a modo de working progress- al resto de la comunidad educativa en los JUEVES A ESCENA del instituto, un espacio semanal durante el recreo en el que el alumnado comparte y muestra sus talentos artísticos a las compañeros y compañeras. La experiencia no les ha dejado indiferentes. Han experimentado lo que es poder calentar el cuerpo durante hora – lo que el marco habitual de una clase ordinaria no permite-, la disciplina, la concentración y la escucha que requiere el trabajo en un grupo tan numeroso, el conocimiento de las nuevas técnicas de formación actoral contemporáneas, y también la satisfacción de superar las dificultades y la diversión de compartir el Laboratorio en el trabajo conjunto. Sin duda una experiencia para repetir.