Tras seis días y 100 kilómetros caminando medio centenar de alumnos del Colegio Mateo Escagedo Salmón finalizan el Camino Lebaniego.

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El pasado sábado 1 de junio, en un acto emotivo y que reunió a más de doscientas personas en Santo Toribio, concluyó el V Camino Lebaniego organizado por el Colegio Mateo Escagedo de Cacicedo.

Cincuenta y un alumnos y seis de sus profesores han recorrido la ruta entre Santillana del Mar y el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Esta experiencia, une en su itinerario las dos rutas de peregrinación Patrimonio de la Humanidad que alberga Cantabria: el Camino del Norte a Santiago y el Camino Lebaniego.

Santillana del Mar acogió el lunes 27 de mayo el inicio de esta aventura que durante seis días les ha llevado a pernoctar en Ruiloba, San Vicente de la Barquera, Camijanes, Cabañes y Potes. El colegio lleva realizando esta ruta desde hace diez años en cursos alternos y ya han participado más de doscientos alumnos en sus diversas ediciones.

En la actividad, que se ha convertido en una seña de identidad del centro, participa toda la comunidad educativa: docentes, alumnado, familias, AMPA y antiguos alumnos. Las familias se encargan del traslado de equipajes entre etapas y así los jóvenes peregrinos pueden afrontar mejor los recorridos de aproximadamente 20 kilómetros diarios. Además, un numeroso grupo de amigos y patrocinadores colaboran junto a instituciones como el Ayuntamiento de Camargo, la Fundación Camino Lebaniego o el CEP de Santander.

El Camino Lebaniego, además de servir de cierre de su paso por el colegio, es la culminación del trabajo realizado en los dos últimos cursos de los alumnos que participan. Preparan itinerarios, mapas y se especializa cada uno en un apartado bien sea natural, histórico o cultural del trayecto para luego in situ ayudar a sus compañeros a interpretarlo. Tanto en la preparación del viaje como en la propia ruta, han utilizado como material base de trabajo las guías didácticas publicadas por la Consejería de Educación.

Según relatan los profesores, la experiencia les acerca en primera persona a muchos de los temas, lugares y personajes trabajados en las aulas: Santillana del Mar, Comillas, Oyambre, el Nansa, Picos de Europa, San Vicente, Potes... Románico, gótico, modernismo, leyendas, personajes, parques naturales y otros muchos temas familiares en el viaje se

hacen realidad. Esos escasos 100 kilómetros del Camino reúnen la gran riqueza en biodiversidad que tiene Cantabria, desde marismas costeras, ecosistemas fluviales, bosques; hasta ecosistemas de alta montaña y el Parque Nacional de los Picos de Europa. Pero también reconocen que hay otras finalidades del viaje que siempre esperan y son más difíciles de conseguir: “Que los tiempos no nos impongan el orden del día, dejar de lado lo que nos distrae y centrarnos en recuperar la conversación, el compañerismo, ayudarnos y conocernos. La mayoría de los alumnos cuentan al acabar que en este viaje han hecho nuevos amigos y amigas y teniendo en cuenta que se conocen hace tiempo es todo un logro”.

Las familias y compañeros han estado fielmente informados durante todo el viaje mediante su web www.caminolebaniego2019.blogspot.com. Por otra parte, las nuevas herramientas y redes de comunicación como Instagram, Twitter o la geolocalización han permitido un seguimiento actualizado constantemente.

 

El recorrido

La primera etapa de 20 kilómetros les llevó desde la villa de Santillana del Mar hasta Ruiloba. Las calles empedradas junto a la colegiata de Santa Juliana rápido dieron paso a los caminos rodeados de verdes prados que llevan a Oreña, Cigüenza y Cóbreces. El importante patrimonio religioso del primer día se unió a la típica arquitectura montañesa del barrio de Concha, a los imponentes edificios y palacio de Comillas o al impresionante paisaje que ofrece el Parque Natural de Oyambre hasta la llegada a San Vicente de la Barquera, fin de la segunda etapa de 20 kilómetros. El miércoles, fue el momento de decir adiós a la costa y adentrarse hacia el interior por el valle del Nansa. La belleza paisajística de la senda fluvial ayuda a mitigar la distancia de la etapa más larga, 24 kilómetros hasta Camijanes. 

Pasado el ecuador de la ruta, fue el día del agua. Ingenios como la Ferrería de Cades, los molinos harineros o el pequeño pueblo de Lafuente ayudaron a entender la importancia de ese bien en la antigüedad. En esta cuarta etapa, y debido a la peligrosidad del trayecto por carretera, la expedición se traslada un breve tramo en autobús hasta el pueblo de Cicera. Allí, comienza la que denominan “etapa reina”, que les llevaría a pernoctar a los pies de los Picos de Europa, en Cabañes. La dureza de la etapa queda reflejada en los casi 1000 metros de altitud positiva acumulada y similares de descenso, a los que hay que añadir las altas temperaturas  de esos días. Esta ruta, recorre espacios de gran valor paisajístico y artístico como el imponente hayedo de braña Berés, el bosque de ribera de la garganta del río Robejo o la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña.

Una vez en Liébana -cuentan- toca disfrutar. Sus paisajes rodeados de los Picos, los castaños milenarios del Habario, los ricos quesos de Pendes y especialmente el trayecto en suave descenso hasta Potes, hacen la ruta más placentera.

El viaje ha tenido la dureza y dificultad propia de caminar estas distancias, al que hay que añadir el clima variable de esa semana que ha pasado de la ininterrumpida lluvia de su primer día al calor sofocante de los dos últimos. Los protagonistas, alumnos de 11 y 12 años se han mostrado muy satisfechos de la experiencia y según cuentan repetirían de inmediato. La última etapa, saliendo de Potes, se invitó a las familias y amigos para hacerla conjuntamente. Una marea azul de más de 200 personas recorrió los escasos kilómetros que les llevarían al final de su aventura en Santo Toribio de Liébana. Allí, en una emotiva llegada fueron recibidos por la Alcaldesa y miembros de la corporación municipal de Camargo, la Fundación Camino Lebaniego y representantes del monasterio. La actuación musical de Miguel Cadavieco y Mikel Ferreras puso el broche final a este Camino que sus protagonistas aseguran no olvidarán.

 

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