Esta semana pasada, los alumnos de primer curso de Guía, Información y Asistencias Turísticas (GIAT) de Decroly y sus profesoras Begoña Goitia Nalda y Marián López Hoyos visitaron la Torre de la Catedral, el Centro de Interpretación de las Murallas Medievales y el Refugio Antiaéreo de Santander.

Decroly Anillo cultural

Los estudiantes de Guía, Información y Asistencias Turísticas (GIAT) de Decroly muestran habitualmente un interés especial por descubrir todos los recursos turísticos y culturales disponibles en Cantabria. Los más atractivos para ellos son los que aporta la capital de la Comunidad Autónoma. Por este motivo, el departamento de Turismo de ese centro concertado de Formación Profesional consideró la visita al Anillo Cultural de Santander -Torre de la Catedral, Centro de Interpretación de las Murallas Medievales y Refugio Antiaéreo- un complemento extraordinario para afianzar todos los alumnos aquellos conocimientos aprendidos en el aula, así como para acercarles, un poco más, a los orígenes de la ciudad.

La visita dio comienzo en el Claustro y tras él, la expedición decroliana se dirigió a la Torre de la Catedral. Como es bien sabido, la Catedral de Santander tuvo que ser rehabilitada después del incendio de 1941 y en esa recuperación se modificó alguna de sus estructuras. Pero también es cierto que, en ese mismo lugar, muchos siglos antes, se construyó la Abadía de los Santos Mártires para guardar y venerar las cabezas de San Emeterio y San Celedonio, mártires cristianos oriundos de Calahorra que son los patronos de la ciudad de Santander.
 
En la Torre, alumnos y profesoras disfrutaron con la información y anécdotas de la guía, Mª Jesús Gómez Hernández, que demostró ser una profunda conocedora de la historia de Santander. Les enseñó algunos objetos valiosos que se salvaron del incendio, como la antigua documentación referente a la concesión de los Fueros a la Villa por el rey Alfonso VIII. Otros objetos dignos de mención, sumamente interesantes y apreciables que pudieron admirar, fueron la pila de abluciones árabe, traída por los cántabros a la Villa, a la vuelta de la Conquista de Sevilla a los musulmanes y la pluma que utilizó Alfonso XIII para firmar la aceptación del Palacio de la Magdalena. 
 
Posteriormente, los estudiantes decrolianos y sus profesoras se dirigieron a la Plaza Porticada para visitar las Murallas Medievales y seguir empapándose de la historia y acontecimientos que sucedieron en los siglos siguientes, cuando la pequeña villa medieval vivió rodeada de una muralla que la protegía. Atravesar lo que queda de la “Puerta del Mar” fue algo más que conocer las piedras del suelo que vieron cruzar a todas aquellas personas que vivían intramuros. Fue ver y sentir claramente el Santander medieval acompañados de la guía del Centro de Interpretación, Azucena Herreros Rodríguez que, igual que su compañera Mª Jesús en la Torre de la Catedral, fue inmejorable, haciendo participar a los alumnos de las explicaciones y consiguiendo mantener su atención a lo largo de todo el recorrido.
 
Por último, y no menos fascinante, los estudiantes de GIAT de Decroly visitaron el Refugio Antiaéreo, situado en la Plaza de Mariana Pineda -hoy Plaza del Príncipe-, que fue construido por los santanderinos en la primavera de 1937 para protegerse de los bombardeos de la aviación. Allí fueron recibidos por José Luis Arranz Ayala, otro de los guías del Anillo Cultural que, como sus compañeras María Jesús y Azucena, logró hacerles sentir e imaginar la sensación de terror y sufrimiento de aquellos santanderinos que fueron víctimas del horror que supuso la Guerra Civil Española. 
 
Finalizada la visita, Marián López Hoyos manifestó que, si bien es cierto que ésta era la primera ocasión en la que participaba como acompañante de los alumnos en una actividad complementaria, quedó muy satisfecha por el entusiasmo que expresaron todos ellos al contrastar datos con los trabajos previamente realizados en clase. Se mostraron muy receptivos, expectantes y tuvieron un especial interés en observar y analizar tanto el contenido de las explicaciones de los guías, como la forma excepcional en la que se desarrollaron las tres visitas.
 
Ambas docentes, Marián López Hoyos y Begoña Goitia Nalda, consideran que para el alumnado es tan importante visitar y ver “in situ” los recursos, como prestar especial atención al desarrollo, al modo y a la organización de la explicación del guía profesional. En el futuro estos estudiantes podrán ocupar puestos similares por lo que es fundamental aproximarles al entorno real. 
 
Sin duda, esta actividad no dejó indiferentes a ningún miembro de la expedición de Decroly. A pesar de la lluvia que les acompañó a lo largo de toda la mañana, el sentimiento general de todos los alumnos, así como el de las profesoras acompañantes, fue de absoluta gratitud por la magnífica atención recibida y el exitoso desarrollo de las respectivas explicaciones.