Los 800 alumnos del CEIP Gerardo Diego de Santa María de Cayón vivieron una jornada inolvidable bajo la carpa del circo instalado en Sarón

Los escolares cayoneses se acercaron expectantes al mundo mágico que se crea en cada función bajo las lonas amarillas del circo  y que genera tanta ilusión en esta temporada en la que están de gira por el norte de España.

Unos días antes, Axel y Jasmine, un niño y una niña de seis años, asomaron su timidez, ,en el aula de 1º D en el centro. Sus compañeros, asombrados, se enteraron que venían de un circo que iba a estar unos días ofreciendo su espectáculo en la vecina localidad de Sarón: el Circo Gottani. Fueron acogidos con el cariño y la franqueza propios de quienes comienzan, con seis escasos años, la larga andadura escolar. La mezcla de italiano, portugués y castellano que utilizan no ha sido obstáculo para participar en  juegos y carreras de patio con sus circunstanciales compañeros. La misma determinación, aprendida en su peregrinar por multitud de pupitres en un interminable número de colegios, la emplean para engancharse a las mismas tareas que realizan sus nuevos amigos. Alguna vez hablan de otra compañera del circo que se queda en la caravana estudiando Secundaria con el apoyo del ordenador.

Las visitas de sus padres, artistas del Circo Gottani, al colegio para interesarse por la educación de los pequeños, puso a los maestros en la pista correcta que llevaría a todos los alumnos de Cayón a una sesión especial para gozar con toda la intensidad del colosal  espectáculo. El muro de la financiación se derribó pronto y entre la Asociación de Padres, el Ayuntamiento y los recursos del propio colegio hicieron que el milagro fuese realidad.

Fue reconfortante ver todas las gradas, y aun las sillas de los lujosos palcos, llenas de un público infantil ávido de emociones. Por la pista de los sueños fueron desfilando obedientes tigres, caballos inteligentes, arriesgadas equilibristas, magos en el arte de las desapariciones, consumados contorsionistas, encantadores payasos maestros con variados instrumentos musicales, gimnastas con aros y para finalizar un relajante espectáculo que combinaba la música con varias fuentes de agua. Fueron casi dos horas de emociones, de risas y de frenéticos aplausos. Maestros, acompañados del inspector de zona, y niños gozaron de una experiencia casi irrepetible que el azar de una gira circense puso a su alcance. Enriquecedora sesión para docentes y alumnos y recomendable para el resto de centros escolares de nuestra región.

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