Miguel Ángel Serna agradece la donación a los familiares de esta obra “fundamental para el conocimiento musical de las generaciones presentes y futuras de Cantabria”

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Las herederas del gran folclorista Sixto Córdova han donado el ‘Cancionero Popular de la Provincia de Santander’ a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte, con el fin de que se distribuya por colegios e institutos de Cantabria “para que su obra no sea olvidada” Los cuatro volúmenes que integran la edición es “producto de toda una vida de recolección de cantos populares”, según han manifestado Carmen Asín y su hija Raquel González de Córdova, descendientes del musicólogo.

La donación de esta obra histórica se ha realizado esta mañana en el despacho del consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, y ha contado también con la presencia del director general de FP y Educación Permanente, Enrique Haya. El consejero ha agradecido la donación a la familia de Sixto Córdova y ha valorado “la importancia del legado de una de las grandes figuras de la cultura de Cantabria, fundamental para el conocimiento musical de las generaciones presentes y futuras”.

Sixto Córdova y Oña, autor del ‘Cancionero de la Provincia de Santander’ publicado a mediados del siglo pasado, fue un gran folclorista o, como hoy lo denominaríamos más propiamente, un gran etnomusicólogo. En opinión de sus herederas, “de no ser por su labor, llevada a cabo durante más de medio siglo, se habría perdido buena parte de la música tradicional de Cantabria. Música mediante la cual una amplia población de la Cantabria de los últimos siglos aliviaba sus faenas, animaba sus reuniones caseras, alegraba sus fiestas, mitigaba sus soledades. Una música, que al haber cumplido todas esas funciones, es expresión de la vida y el alma de los habitantes rurales de esta tierra”.

La edición que se repartirá por los centros educativos de Cantabria es la sufragada por Octavia González de Córdova y Francisco González de Córdova, este último esposo de Carmen Asín y sobrinos ambos del musicólogo, quienes contaron para la reedición de los cuatro volúmenes con la colaboración de Caja Cantabria.

Considerada su obra magna, los cuatro tomos del ‘Cancionero de la provincia de Santander’ fueron originariamente publicados en 1948, 1949, 1952 y 1955, reeditándose la obra completa en 1980. Está integrada por un total de 1.582 cantos, clasificados por géneros e incluyendo notas sobre origen, influencias y procedencias, así como apuntes de etnografía e historia.

“Se trata de una obra histórica, afirman Carmen y Raquel, que contiene una referencia ya imprescindible, tanto para la tierra cántabra como para la tradición musical de las tierras del noroeste de la península Ibérica, en la que se encuadra Cantabria. No hay trabajo de recopilación sistemática o estudio sobre la música popular española donde no aparezca citada esta obra”.

Biografía breve

Sixto de Cordova y Oña nació en Santander, el 28 de Marzo de 1869, en la histórica calle de Atarazanas. Hijo menor de Benita Oña y Cámara, natural de Burgos, y de Santiago Córdova de la Hoz, nacido en Ceceñas (Cantabria), catedrático de Latín y Literatura en el Instituto de Santander, profesor de José María de Pereda (quien le describe en ‘Esbozos y Rasguños’) y de los hermanos Menéndez Pelayo. A la edad de siete años la familia pasó a residir a Polanco, donde su hermana Cirila era maestra, entablando una gran amistad con José María Pereda, frecuentando su casa. Años más tarde, Sixto publicará ‘La vida en Cumbrales’ con datos etnográficos y costumbristas de Polanco.

En 1881 ingresó en el seminario de Monte-Corbán, donde iniciaría su recopilación de cantos. Es ordenado sacerdote en 1893 y destinado a Ruiloba y Solórzano, pasando después a ser catedrático en Corbán, y doctorándose en Sagrada Teología en Toledo, en 1896. Fue profesor en Corbán hasta el año 1905, impartiendo clases de Álgebra, Geometría y Matemáticas, Historia Eclesiástica, Teología Moral, Ética, Filosofía y Arqueología.

En 1905 se hizo cargo de la parroquia de Santa Lucía. Allí impulsó la beneficencia, los comedores parroquiales, y diversas congregaciones.

Fue también Córdova gran aficionado a la fotografía. Su colección personal se conserva hoy en el Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS). Falleció Córdova el 15 de abril de 1956, y descansa en el cementerio de Ciriego, donde en el año 2009 se hizo traslado de sus restos al Panteón de Personas Ilustres de Cantabria. Su obra fue donada a la Fundación Botín.