El certamen, organizado por la Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa, valora los relatos que con más imaginación y fantasía convierten el territorio de la comarca en un “espacio de cuento”

La consejera de Educación junto con miembros de la Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa

La comarca Saja-Nansa se ha convertido por un día en el mundo de ‘Sahananssa’, un universo mágico, casi de cuento, visto al trasluz de los diminutos ojos de 175 escolares de Infantil y de Primaria de los 15 municipios de la zona. En él conviven piratas con nombres de paisano, submarinistas despistados, un caballero andante y hasta un sapo lector. Todos han recorrido lugares emblemáticos de la comarca, donde han vivido hechos singulares. Y todos son el producto de la imaginación de los niños y niñas que han participado en el II certamen ‘Los cuentos de Sahananssa’, cuyos premios ha entregado hoy la consejera de Educación, Rosa Eva Díaz Tezanos, en medio de un espectáculo de personajes de fábula, fantasía e historias inimaginables, donde ha sido difícil no confundir la realidad con la ficción.

Al final, los mejores, los que más han destacado por convertir su entorno en un espacio de cuento maravilloso, son sólo ocho, dos por cada categoría establecida. Samuel Gómez González y Manuel Rodríguez, de Educación Infantil en la escuela ‘Antonio Muñoz y Gómez’ de Casar de Periedo, han guiado al ‘Pirata Pepe en el río Saja’ y han descubierto una ‘Casa encantada de Casar’, respectivamente. En cambio, de los participantes correspondientes al primer ciclo de Primaria, Alejandro Miguel Franquelo, del colegio ‘Mata Linares’ de San Vicente de la Barquera, se ha encontrado a ‘Un submarinista’, y Guillermo Corpas, del colegio ‘Sagrado Corazón’ de Cabezón de la Sal, ha viajado en un ‘Tren que volvió a sonreír’.

Por su parte, Coral Rivero, también del ‘Sagrado Corazón’, y Beatriz Lameiro, del ‘Mata Linares’ de San Vicente, estudiantes de 2º ciclo de Primaria, han llevado a ‘La Mozuca del Agua’ y a un ‘Sapo lector’ a recorrer sus pueblos. Por último, entre los chicos más mayores, los de tercer ciclo de Primaria, son Jorge Velorio, del colegio ‘Valdáliga’ de Treceño, y Daniela di Liberto, del ‘Mata Linares’, los premiados por compartir cuento con ‘El zorro travieso’ y ‘La antigua casa de Jesús’.

Más que un juego

Como recompensa a “su gran imaginación y sus grandes dosis de creatividad y fantasía” han recibido varios bonos de material escolar y didáctico, y una pieza de artesanía, símbolo del concurso ‘Los cuentos de Sahananssa’, que por segundo año consecutivo organiza la Asociación de Desarrollo Rural Saja-Nansa, cuyo presidente, Secundino Caso, también ha estado presente en el acto, junto al alcalde de San Vicente de la Barquera, Julián Vélez. El objetivo es que el alumnado, a través del reconocimiento del territorio de la comarca y su patrimonio, desarrolle historias imaginativas y fantásticas, que transformen su medio habitual de vida en un “espacio de cuento”.

En este entorno, la consejera de Educación ha elogiado la labor de la Asociación en favor de la sostenibilidad, y la especial atención que dedica “a diseñar nuevos enfoques didácticos y lúdicos para completar la educación escolar en las zonas más rurales de Cantabria”. Con concursos como éste, actividades como los Itinerarios de los Ingenios del Agua o la revista escolar comarcal ‘El Eco del Saja’, los escolares aprenden a reconocer su entorno como algo único e irrepetible, aprenden a disfrutarlo y respetarlo, y a que el uso racional de los recursos es el único camino posible para su conservación.

Además, ha añadido la consejera, todas estas actividades promocionan la escuela del ámbito rural, apostando porque su alumnado tenga las mismas oportunidades que el resto de estudiantes de la región, una política prioritaria para la que la Consejería de Educación pone todos los medios y recursos a disposición de centros de las zonas rurales.

Puesta en escena en el Castillo del Rey

Como colofón al certamen, esta tarde, la labor creativa del alumnado se ha trasladado también al escenario de la entrega de premios, el Castillo del Rey en San Vicente de la Barquera. Su dueño ha recogido a los más pequeños en la entrada, donde aguardaban un caballero y un pirata. Por el camino se han unido a la expedición una princesa y un explorador, que andaba un poco perdido, y que no ha podido evitar que dos espadachines pelearan por la princesa. Al final, ninguno de los dos ha ganado la batalla y todos, alumnado, familias, jurado, autoridades y personajes “han sido felices y han comido perdices”.