Los estudiantes de 1º de GIAT se enfrentan a situaciones reales de la práctica de guía

penacastillo costaoriental

Santander, 19 de mayo de 2017

Los alumnos de 1º de GIAT (Guía, Información y Asistencias turísticas) del IES Peñacastillo realizaron una excursión a la Costa Oriental y el Asón-Agüera el pasado 12 de mayo. Aunque era la segunda y se suponía un cierto rodaje al equipo de guías, la excursión no estuvo libre de contratiempos, pero precisamente uno de los objetivos de estas actividades es que los alumnos se enfrenten a situaciones reales de la práctica de guía y sepan solucionar las contingencias que surjan.

El primer tramo discurrió por la CA-131, con paradas en Ajo, Bareyo, Isla y Escalante, lugar del primer contratiempo: el grupo no pudo visitar la ermita de San Román pues las llaves no estaban disponibles.

En Santoña, tras la primera parada técnica, visitaron la iglesia de Santa María del Puerto; contaron incluso con la asistencia del guía del templo, experto en simbología románica, policromía y anécdotas del pueblo.

Laredo fue el siguiente destino; la conductora, Raquel, esperaba el desembarco de los alumnos en La Salvé para llevarlos hasta el núcleo de la villa. Contaron con la ayuda de Carlos Navarro, profesor en el IES Fuente Fresnedo y guía local de Cantabria, que les explicó la Puebla Vieja y todos sus secretos. Una nueva sorpresa aguardaba en la iglesia de La Asunción: el guía tuvo que ir a unas gestiones urgentes y la visita al interior se frustró. Menos mal que Carlos la suplió con sus explicaciones.

Hubo que rehacer el itinerario durante la parada técnica, de modo que en lugar de ir a Castro Urdiales el autobús enfiló hacía Las Nieves. La subida puso nervioso a más de uno, pero las vistas, las vacas monchinas, el menhir y el dolmen, el embalse del juncal, y sobre todo, no tener que subir finalmente andando hasta la ermita, alegró el ánimo del grupo, que comió junto a la explanada donde se celebra la misa en honor a la Virgen.

En San Vicente de la Maza esperaba otra nueva decepción: el jefe de guías no había sido capaz de localizar al custodio de las llaves, por lo que no se pudo visitar el impresionante interior de esta iglesia de planta de salón.

En Castro Urdiales seguiría la mala racha, y no sólo porque se puso a diluviar, si no porque el guía con el que se había concertado la visita tuvo que acudir al médico y no se pudo ver el interior.

El grupo, aunque un poco contrariado con tantos fallos intentó animar al jefe de guías que estaba comprensiblemente abatido.

Udalla era la siguiente parada, para visitar su extraña iglesia templaria de Santa Marina. Estaba cerrada. Finalmente se pudo localizar a la guía; el autobús fue a buscarla, pues se le había roto la moto, y finalmente abrió y comentó detalles de la iglesia y de su situación: hace meses que el obispado no le paga por realizar la labor de guía.
La tarde avanzaba y la excursión llegaba a su última fase: Rasines, Ramales, Ruesga, Arredondo, para salir a Riotuerto por Alisas.

Al finalizar de la excursión, el grupo reflexionó sobre lo complicado que puede ser a veces disfrutar de los recursos turísticos de Cantabria.

 

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